Todo empezó cuando comenzaron a hablar de mi físico; como todo adolescente, noté como era mi cara, mi cuerpo, mis ojos, mi nariz, cosa que yo no hacía porque era una niña y solo me interesaba jugar y estar bien conmigo misma. Las personas a mi alrededor hablaban de cómo se veían mis manos, por ser muy grandes; señalaban mi cara por cómo era, señalaban mis pies por su tamaño, señalaban mi cuerpo por cómo se veía, al punto en el que lloraba y era muy sentida, y siempre lo seré. Pero conocí a alguien que hacía que ame todo de mí, comencé a quererme; intento no volver a ese lugar, pero no puedo, me hacen sentir mal, dicen cosas feas de mí. Ojalá que a esas personas les vaya bien en todo, y que nadie les diga cosas sobre su físico así como lo hicieron conmigo.
Helen Yumbo